Claves del design thinking para innovar en la era digital

Claves del design thinking para innovar en la era digital

Design thinking es una metodología de innovación que conecta el pensamiento del diseño y la empatía con los usuarios, con el pensamiento analítico y de gestión de los directivos, para resolver problemas reales de las personas. ¿Qué se consigue con esto? Crear nuevos productos y servicios orientados a resolver con eficacia los problemas reales de las personas. Es muy útil tanto para empresas que estén empezando con la transformación digital como para organizaciones de toda la vida, que estén empezando a notar que sus clientes de siempre comienzan a preferir plataformas tecnológicas para resolver sus problemas.

Design thinking proporciona una hoja de ruta para empresas que quieran innovar o emprender el viaje de la transformación digital y nos lo pone fácil, porque cuenta con fases muy diferenciadas en las que los equipos de innovación pueden ir avanzando hacia la resolución de los problemas de negocio, al mismo tiempo que reduciendo el riesgo que supone innovar, gracias a que es un método que pone a los consumidores o usuarios en el centro de todos los esfuerzos de innovación.

Para aplicar con éxito el design thinking en tu empresa necesitarás:

  1. Caminar con los zapatos del usuario. Dedicar un tiempo importante a conocer cómo las usuarias y consumidores viven los problemas reales que queremos solucionar. Cuanto más sepamos de sus vivencias, sus expectativas, necesidades, puntos de dolor o frustración usando las soluciones que están disponibles en el mercado, mejor podremos proporcionar soluciones “a medida” y diferentes de la oferta actual, y con gran éxito de público. Esto es lo que hicieron iniciativas como Glovo. Es importante que todas las personas de tu empresa sean capaces de empatizar con las necesidades de vuestras clientes o usuarias, y de tener la mente abierta para encontrar “gaps” entre lo que ofrecéis y lo que vuestro mercado os pide.

 

  1. Combinar información cualitativa con datos, que nos acerquen al comportamiento real de las personas. No es lo mismo lo que un usuario declare que lo que realmente haga, y diseñar nuestras “buyer personas”. Por ejemplo Amazon dispone de 8 buyer personas, a las que luego dedica sus esfuerzos comerciales. Es importante recoger todas las perspectivas y darles una forma que luego os permita diseñar soluciones a medida para vuestros “buyer personas” o consumidores finales. Hoy en día disponemos de datos que se generan fuera de los estudios de mercado tradicionales, como conversaciones en las redes sociales, dispositivos móviles, sensores, y que cada vez más con ayuda de tecnologías de análisis pueden ayudar a descubrir patrones de conducta inesperados.

 

  1. Idear soluciones en términos de valor: ¿ qué tendría valor para tu público y tus clientes? Y atreverse a soñar fuera de lo convencional. Para esto, es bueno combinar diferentes perspectivas en sesiones creativas de ideación, y romper con lo establecido. Por ejemplo Airbnb, que puede en cuestión de horas poner a disposición de sus usuarios miles de habitaciones, mientras que las cadenas hoteleras necesitan mucho más tiempo.

 

  1. Monetizar las propuestas para diseñar modelos de negocio alrededor de estas nuevas ideas, siempre centradas en las necesidades reales de las personas, antes de seguir avanzando. Es lo que hizo el fundador de Skype, después de su primera iniciativa, Kazaa, que fracasó por no haber monetizado su modelo de negocio desde el principio.

 

  1. Prototipar y testear todas tus hipótesis, como por ejemplo ¿La gente querrá comprar esta solución? ¿Podremos fabricarla, producirla y sostenerla? Son algunas de las preguntas que deberán guiar nuestros experimentos. Es el caso de plataformas como Privalia o Byhours. En la era de la transformación digital hay múltiples plataformas que permiten a cualquier empresa a prototipar a bajo coste, de forma rápida, sin tener que adquirir tecnología. Esto ha democratizado el acceso a la innovación y la ha acercado a empresas pequeñas, e incluso startups con pocos recursos. Una empresa que confía en la experimentación y prototipación rápida es Netflix, cuyo equipo de ingenieros es capaz de lanzar 500 tests A/B semanales, y tomar decisiones rápidas a partir de ello.

 

  1. Lanzar las propuestas y estar abiertos a cambiarlas a partir del retorno que nos den nuestras destinatarias, co-creando con ellos y manteniendo una escucha activa, como hizo Apple, cuando rectificó su iniciativa de vender el primer i-phone a través de operadoras con un paquete de consumo de datos ilimitados. Las decisiones finales de diseño de nuevos modelos de negocio, productos o servicios, tendrán que quedar validadas por los consumidores reales. Esto reducirá enormemente el riesgo de fracaso.

 

  1. Mantener siempre el foco en el valor, buscando constantemente maneras de aumentar el valor de nuestras propuestas, como hace Stubhub, y estar predispuestos a incorporar tecnología para aportar valor. Hoy en día ya no podemos confiar en diseñar una única propuesta de valor que se mantendrá con el tiempo. Habremos de estar dispuestas a rediseñarla cuando surjan nuevas oportunidades.